¿Vuelta al pasado?

Por Katiuska King

En el actual contexto de restricciones en la cuenta de capitales y en los balances fiscales, algunos países de la región van a recurrir al mercado internacional de capitales.
Argentina acaba de cerrar un acuerdo por su deuda de 9700 millones de dólares con el Club de París, al parecer fuertemente influenciado por las grandes empresas de los países acreedores que tendrían interés de iniciar nuevas inversiones.
Ecuador hace poco anunció que el Banco Mundial otorgaría una línea de crédito de mil millones de dólares “sin condicionamientos”, sin embargo, con esto se garantiza que el país no va a realizar ninguna declaratoria de ilegitimidad a su deuda multilateral, tal como sugería el Informe de la Comisión Auditora de la deuda.
Estos mensajes son bien recibidos por los mercados y aparentemente abrirían las posibilidades de financiamiento para proyectos de inversión en hidrocarburos, minería u obras públicas. Sin embargo, cabrá analizar las condiciones de dichos financiamientos y los acuerdos anunciados, incluidas las “solicitudes” o más bien exigencias de los posibles inversionistas.
Recordemos por ejemplo que Argentina mantuvo un embargo judicial sobre las cuentas de la filial de la petrolera Chevron por la sentencia de 19 mil millones de dólares en el juicio iniciado en Ecuador por parte de las comunidades afectadas, pero luego del acuerdo de la petrolera con el gobierno argentino dicho embargo se levantó.
Algunos países de la región iniciaron con mucho entusiasmo la construcción de un nuevo sistema financiero regional con el Banco del Sur y el Fondo de Reservas del Sur. En la práctica han avanzado lentamente. El Banco del Sur, con ciertos movimientos en los últimos meses, tiene escasas capacidades de financiamiento en lo inmediato. Se habla de la posibilidad de contar con 188 millones de dólares en efectivo lo que, incluso para una economía pequeña como la ecuatoriana, resulta poco para el ambicioso plan de inversiones propuesto que tiene entre sus proyectos una refinería, una siderúrgica y un astillero.
Lo primero que cabe analizar son las razones del poco avance de estas propuestas y qué papel han tenido instituciones existentes como la CAF, el BID o el FLAR. ¿Cuál será la suerte del nuevo banco de desarrollo propuesto por los BRICS? Si la creación del nuevo sistema financiero regional resulta tan difícil, ¿por qué no modificar las instituciones existentes, o plantear una estrategia en los dos ámbitos?
La segunda es reflexionar si las nuevas inversiones propuestas son realmente necesarias y la posibilidad de articular algunos proyectos de inversión, pensando que los problemas pueden tener respuestas colectivas regionales. Si cada país mira sólo casa adentro se pierde la posibilidad de consolidar regulaciones conjuntas, proyectos de inversión articulados y presiones articuladas a las prácticas indeseables de las corporaciones.
Colin Crouch (2012) habla de la extraña no muerte del neoliberalismo y de cómo los Estados terminan cediendo antes las corporaciones haciéndolas más ricas y poderosas.
Si nuestros países no logran destrabar sus propias contradicciones, estarán nuevamente retornando al pasado que tanto se presume quedó atrás.

Publicado el día 8 de junio en Tiempo Argentina con el título “Superar las contradicciones o la vuelta al pasado” http://www.infonews.com/nota/148338/superar-las-contradicciones-o-la-vuelta