La entrevista. Katiuska King

No tenemos posibilidad de negociación con la UE

La ex ministra de la política económica hace un examen de las negociaciones con la Unión Europea y señala las opciones.
¿Cuál es el fondo del problema con la Unión Europea?
En el fondo creo que no ha habido mucha transparencia en términos de cuál ha sido el proceso y cuáles  son las alternativas que tiene el Ecuador. Cuando  en el 2007 se abrió la posibilidad de firmar un acuerdo con la Unión Europea se comete el primer error: se permite la negociación ya no de bloque a bloque, sino de un bloque con cada uno de los países. La negociación era con la CAN y esta permite  que todos los países puedan negociar libremente.
¿Ese fue el parte aguas?
Fue el punto clave porque Colombia y Perú tienen una estrategia distinta de vinculación con el sector externo: vengan las inversiones, nada de regulación. O sea, en términos de lo que se preconizaba en el sistema neoliberal. Para estos países firmar un TLC no representa cambios. En el 2007 empezaron las negociaciones y con esta diversidad en la CAN, con Bolivia, que entra también en la lógica de la denuncia a los convenios bilaterales de inversión recíproca, con temas de nacionalización. Cuando se hicieron los análisis no se podía conseguir mayor cosa porque no había acuerdos con Colombia y Perú. Hasta cuando llega el tema del banano. Ecuador dice que podemos conseguir que nos bajen el arancel, y se conocía que esta era la fruta rehén.
¿Cómo es eso?
Ecuador dice: si no se soluciona el tema del banano, no continuamos. Como una forma de presionar. Siempre  sabiendo lo difícil que era para un país como Ecuador avanzar rápidamente como sus vecinos. Se soluciona, entre comillas, el tema del banano. Porque se hablaba de un arancel de 76 dólares por tonelada y se llegó a 114 que era el punto de negociación, pero no el punto ideal.  No fue una buena negociación. Pero como esto ya se solucionó, y el Ecuador creía que no podía conseguir nada mejor, resolvimos seguir con las negociaciones del TLC.
¿Pero eso no fue contradictorio?
Aquí hay una inconsistencia, porque el Ecuador en el 2006, cuando elabora el plan de gobierno dice: nosotros no queremos firmar TLC y sabemos que las cosas avanzan en ese sentido, y hay pocas posibilidades de ponerse de acuerdo con otros países y de llegar a más, y llegamos al 2010… A fines de ese año, hay una petición en el Comex del jefe negociador Méntor Villagómez, quien pide poderes plenipotenciarios para negociar. Después de que las negociaciones se habían parado ya un año, y Perú y Colombia habían avanzado por su cuenta. En diciembre del 2010 se le pidieron mayores explicaciones y no se le dieron poderes plenipotenciarios. Y en el 2011 se empieza a hacer un análisis de los puntos críticos. Había muchos puntos rojos, pero el equipo negociador estaba claro de que lo que se podía hacer era un TLC.  Y se entra a la discusión de si firmamos o no y si aceptamos todo lo que firmaron Colombia y Perú. Y ha habido muchas contradicciones, porque básicamente se piensa que se puede llegar a algo distinto, pero en realidad no se puede, por una simple razón: la UE ya terminó de negociar con Colombia y Perú y si Ecuador pide algo más en el acuerdo, entonces los vecinos pueden pedir lo mismo.
¿Qué puede pedir de distinto el Ecuador? 
Listas. El acuerdo tiene 11 mesas. En estas se han logrado avances, y ellos tienen algunas dudas de cuál puede ser el alcance y hasta dónde se puede llegar al acuerdo en sectores estratégicos, porque tienen la inquietud de lo que dice la nueva Constitución del Ecuador y también tienen preocupación en compras públicas. Pero ellos asumen que todo el resto es algo que va a firmar Ecuador. Luego se tiene una reunión en febrero del 2011 y se dice que solo hay dudas en compras públicas y en sectores estratégicos. Yo dejé pendiente el tema de servicios. Se hablaba de que no había problema en el tema de bienes, pero en el tema de servicios financieros yo sí quería entrar en más detalles.
¿Y qué dijo la Unión Europea entonces?
Mandamos la carta a la UE en febrero  en este sentido: bueno, hemos visto que hay determinados márgenes que podríamos conversar y sobre eso quisiéramos ponernos de acuerdo. La UE se toma su tiempo y responde en junio. Responde con preguntas: no me queda claro esto, no me queda claro lo otro. Era ilógico. Y como no les quedan claras las cosas, mandan otra vez un pliego de peticiones. Por ellos, dicen, quieren estar seguros de que el Ecuador va a adherir a todo. Que no vamos a dar marcha atrás. Más porque se había cumplido este pedido del Ecuador de que iba a sentarse a negociar una vez que se resuelva el tema del banano.
¿Qué pasó con las delegaciones a Europa?
En mayo va una delegación encabezada por la ministra Nathalie Cely.  Nos dicen: aparte de estos temas  debe quedar claro que el Ecuador no puede seguir denunciando los tratados bilaterales de inversión. Eso no fue oficial, no se hizo público, pero curiosamente en el Ecuador se dejaron de denunciar los tratados bilaterales. Pero, ¿cómo dar una respuesta a algo que no se negociaba todavía? Darla hubiese significado admitir esas peticiones antes de sentarse. En septiembre viaja otra misión para aclarar otros puntos.
¿Cuáles eran los puntos rojos donde había desacuerdos?
En servicios financieros había algunas preocupaciones. El acuerdo es complicado de entender, porque tiene el acuerdo de nacional por un lado, una definición qué es y qué no es nacional: cualquier europeo que se encuentre fuera de la UE. Es muy amplio. Eso está  separado de lo que es establecimiento y lo que es servicios. En este tema, concretamente, si quisiéramos cambiar el requerimiento de capital para el sistema financiero. Eso debería ser sometió a consulta de la Unión Europea previamente a su  aplicación. Así, cada que queramos hacer alguna cosa debemos poner en conocimiento y casi que pedir el aval para proceder.
Como un tutelaje de la Unión Europea. 
Y hay un tema no menor: cuando se habla de complementariedad del Ecuador con la UE, se olvidan de que ésta es la mayor proveedora de servicios en el mundo. En el tema de servicios nos metimos a fondo. Hay una modalidad de prestación de servicios. Una de ellas es la transfronteriza. Yo presto el servicio sin necesidad de hacer ningún tipo de inversión previa y menos asentarse en el país. ¿De qué sirve esa modalidad si no genera empleo?
¿No existe esta diferencia semántica entre acuerdo comercial  y TLC?
Aquí pasó algo curioso. Cuando conversamos de este tema con diputados progresistas europeos, ellos dijeron: como sabemos que esto tiene una concepción negativa en el Ecuador, lo hemos llamado de otra forma: Acuerdo Comercial Multipartes. Pero es lo mismo. Un acuerdo comercial solo debería tratar aranceles. Es un TLC cuando tiene los otros componentes.
¿Cómo ve usted los problemas actuales, luego de que la UE suspendió las negociaciones?
No hay negociaciones desde el 2009. No estamos sentados en la mesa. Lo que se ve es una forma de presión con Colombia y Perú para que esto se cierre. A las empresas europeas les conviene que este ya esté firmado. Hay presión para eso. Nosotros podemos darnos nuestros tiempos si queremos, siempre y cuando tengamos posibilidades de negociación, cosa que no tenemos.
¿Y eso por qué?
Porque deberíamos tener un acuerdo distinto, en otro marco del que se partió en el 2007.  Nosotros nos quedamos, Perú y Colombia avanzaron hasta aceptar todo. Las cartas de la UE muestran el interés de que haya claridad en que el Ecuador va a adherirse a lo negociado. Europa dice que tiene más inquietudes y el Ecuador le recuerda que son temas de negociación. La estrategia de negociación del Ecuador fue inadecuada. Debimos tener la claridad de que el país no iba en esa línea, de que no era la política comercial.  Y si Europa no tiene la certeza de que el Ecuador va a firmar,  ellos no se van a sentar a negociar. Ya ha pasado mucho tiempo.

Fuente: Revista Vanguardia 327, Quito, Ecuador del 6 al 12 de febrero de 2012, pág 28-29